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Tienes que ver el análisis del smartphone Razer Phone

Te aseguro que tienes que ver el análisis del smartphone Razer Phone. El primer teléfono de Razer es todo lo que un gamer puede pedir: potente, duradero y con un diseño muy concreto. Pese a su impresionante potencia, no se sube demasiado de precio: se queda en los 750 euros.

Ya hemos hablado en el pasado de Razer, esa compañía dedicada al hardware de videojuegos, sean ordenadores, ratones o cámaras de streaming, por lo que quizá no os extrañe del todo que, agotados todos los palos que podían tocar con su varita del ‘gaming’, hayan dado el paso lógico: han hecho un móvil.

O mejor dicho, compraron en su día a una compañía que hacía buenos móviles, pero que no supo venderlos adecuadamente, como era Nextbit; y los pusieron a hacer un móvil pensado específicamente para jugar.

Eso se ha traducido en varios aspectos por los que destaca el Razer Phone, que es como se llama el móvil. Primero, su potencia: tiene 8GB de RAM, un procesador Snapdragon 835 (el más potente a día de hoy en el mercado Android), un procesador gráfico Adreno 540 (también el más potentes hoy en día en Android) y una batería de 4.000mAh que debería aguantar bastante bien el envite gráfico de los videojuegos más exigentes del momento y que se recarga a una velocidad absurda gracias a que incluye el último estándar, Quick Charge 4.0: en poco más de una hora, está al 100% de batería.

De todas las pruebas que he hecho, los juegos que no han funcionado a pleno rendimiento ha sido porque están un poquito mal hechos y porque esos problemas los tienen al margen de la potencia del móvil. Así que en este sentido, es un móvil para jugar tan bueno como cualquier otro teléfono con las mismas partes (un Pixel 2 XL, un Note 8, un Mate 10).

Su acabado mate se agradece: mirad qué dedacos tiene mi Note 8

120hz for life

La diferencia, sin embargo, la marca su pantalla. No es una pantalla OLED muy brillante y con colores brutales (como los teléfonos de Samsung), no es un panel LED bien calibrado y con tecnologías para adaptar el color (como el iPhone). Se trata de una pantalla IGZO de 5,7 pulgadas con una capacidad de refresco de hasta 120hz. En otras palabras, es el doble de fluida que las pantallas actuales del 99% de los dispositivos móviles del mercado, a excepción del último iPad Pro, que también tiene una pantalla LCD a 120hz.

Esto significa que Android no es que vaya fluido: es que parece que se desliza de verdad por la pantalla cuando haces scroll en cualquier aplicación. Por defecto, el Razer Phone funciona a 90hz, que ya es suficiente para notar la diferencia con respecto a los 60hz de un teléfono normal. Cuando se sube al doble, el efecto es difícil de olvidar y hace que, por unos minutos, usar otro teléfono resulte horrible.

Si tengo que pedirle algo a 2018 a nivel tecnológico en los móviles que vayan a lanzarse al mercado sería una pantalla con la fluidez del Razer Phone, porque ya no es sólo que los (pocos) juegos adaptados a ella tengan un rendimiento que los jugdores sólo conocen de oídas o de probarlo en el ordenador (las consolas sueñan con llegar a 60 imágenes por segundo, imaginad el doble). Es una cuestión del gustito que da usar cualquier app al doble de velocidad de refresco.

Los altavoces son nítidos y potentes, capaces de reemplazar a un altavoz bluetooth

Altavoces para molestar en el Metro

El tercer gran aspecto ‘gamer’ del Razer Phone es el sonido, tanto a través de sus altavoces inmensos que ocupan los dos también inmensos marcos por encima y por debajo de su pantalla; como gracias al adaptador de USB-C a 3.5mm que incluye en el paquete.

Los altavoces tienen una de las varias certificaciones de Dolby Atmos y se oyen muy, muy alto. No, en serio, altísimo y encima sin distorsionar casi nada. Pones esto en el Metro en el último vagón a todo volumen y seguramente lo escuchen en los dos siguientes. Para jugar, fantástico, claro, siempre y cuando estés sólo y no vayas a molestar a más gente.

En cuanto al adaptador USB-C, entiendo que os resulte raro que se alabe semejante cosa, pero es digno de elogio porque Razer ha hecho algo inteligente: meter un amplificador de sonido certificado por THX en el adaptador que no sólo convierte el sonido de una señal digital a otra analógica, sino que lo transmite en mayor calidad.

Ese chip que menciono es un DAC de 24 bits, lo que tiene dentro el LG V30 y por lo que es un teléfono perfecto para audiófilos móviles (si es que semejante perfil existe). Y llevado a un adaptador, tienes la oportunidad de aprovecharlo sólo cuando quieras sin perder dentro del teléfono el espacio extra que se ha dedicado (según Razer) a una mejor redistribución del calor y a una mayor batería.

Si Razer vendiera el adaptador por separado, yo recomendaría hacerse con ello si tienes algo de oído y quieres usar el móvil para escuchar música algo mejor. Si escuchas canciones en Spotify o MP3, en todo caso, tampoco notarías una gran diferencia, ya te aviso.

Es un teléfono grandote, pero tampoco mucho más que otros móviles premium de este año

Las pegas

¿Habeis visto lo mucho y bien que hablo de la pantalla? Pues tengo una queja: el panel IGZO será muy fluido, pero tiene un brillo pésimo y hasta en un día nublado de noviembre (de esos que ya no hay casi en Madrid) se ve bastante mal. Al lado de otros móviles que cuestan bastante menos dinero, da penita.

Es una pega de hacer una apuesta por algo que todavía es un terreno de pruebas. Si no hay más teléfonos móviles con pantallas de 120hz es porque aún no se habrá conseguido una tecnología todo lo perfeccionada que Apple, Samsung, LG y demás suelen introducir en los teléfonos de hoy en día.

Aún así, hay que alabar el esfuerzo de Razer, que para ser su primer teléfono, han conseguido cumplir con todos los puntos necesarios para catalogarlo de ‘móvil para jugar’ y encima han demostrado que algo novedoso como los 120hz no sólo son posibles: son una meta a alcanzar.

También me puedo quejar del software y de las cámaras traseras, pero lo primero tiene solución y lo segundo me da un poco igual en un móvil que te dice honestamente y lo primero de todo que está pensado para jugar. Ojo, que sería genial tener una cámara de lo mejorcito también, pero no es algo que esperara y, por eso mismo, me parece que con lo que tiene va bien. Con sus 12 megapíxeles y su pobre aplicación, hay mucho margen de mejora, pero yo no me compraría este móvil para fotografiar.

Y lo del software: si actualizan a Android 8.0 antes de dos meses, me doy por satisfecho. Ya que parece que ningún maldito fabricante de Android va a lanzar un móvil con la nueva versión del sistema operativo en 2017 (a excepción del Mate 10, gracias Huawei), pues no voy a ponerme muy serio con un teléfono que, por otra parte, no mete casi bloatware en su capa de edición de Android y que apuesta por Nova Launcher como su lanzador de apps.

Por lo demás, por supuesto que la batería se esfuma rápido cuando se juega durante un buen rato y por supuesto que el teléfono se calienta, pero eso es lo que pasa con cualquier dispositivo dedicado a los videojuegos. Toca tu consola o tu ordenador cuando están a tope con un videojuego exigente, y luego me cuentas.

Aunque el Razer Phone busca un público muy concreto, que no sé yo si está del todo formado aún, al menos lo está haciendo con un producto competente, con una única pega (si no hablamos del diseño) y con un precio que está bastante bien. Un teléfono tan potente por 750 euros puede hacerlo atractivo incluso para gente que no quiere jugar, pero quiere un móvil muy potente.

El Mundo

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