Los robots automatizados ponen en riesgo tu trabajo

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¿Planea tu empresa sustituirte por un robot? ¿Estamos siendo algo paranoicos o tenemos razones para el miedo?

Los robots pueden conducir coches por nosotros o incluso pilotar aviones, trabajar en la construcción, realizar la galleta de chocolate perfecta, dispensar tickets, escribir libros adelantándose incluso a George R.R. Martin… Así que sí, puede que nos hagan la vida más fácil, pero quizás no gocen de la simpatía popular.

De acuerdo con una encuesta reciente del Pew Research Center, el ludismo, ese movimiento contra las máquinas originado en el fulgor de la revolución industrial, podría haberse puesto de moda.

Y es que casi dos de cada tres personas entrevistadas temen que un robot acabe por robarles el puesto a medio plazo. Por otro lado, solo un 28% afronta un futuro esperanzador gracias a ellas.

La verdad sea dicha: algo de razón tienen. La mayoría de personas trabajan en empleos que tarde o temprano podrán ser realizados por robots. Aunque algunos expertos creen que más tecnología solo puede traer más trabajos de los que quita (aunque diferentes), es comprensible que muchos sientan temor a la incertidumbre.

¿Qué sectores laborales se consideran en riesgo por los robots? Mashable

Sorprendentemente, solo el 30% cree que las posibilidades de perder su empleo son reales. Para el resto, se ve como algo que quizás podría darse, aunque inverosímil y lejano.

Los profesionales que ven su trabajo más a salvo de los brazos robóticos son los relacionados con la salud: así, el personal sanitario encabezado por médicos, cirujanos, enfermeros y cuidadores ven muy poco probable ser sustituidos por máquinas, Inteligencia Artificial y similares.

La otra cara de la moneda la ocupan empleados de restaurantes de comida rápida, desarrolladores de software y personal de la construcción. Y no es para menos: en McDonald’s ya hemos visto cómo automatizaban algunas cadenas de restaurantes en Estados Unidos, como reporta la CNN.

¿Hay razones reales para tener miedo?

Lo que no se indaga en la investigación son las razones para creerlo. Por un lado, ya hemos visto que hay algunos proyectos piloto que deberían alertarnos y en el caso de los desarrolladores, ya saben de primera mano de lo que es capaz la Inteligencia Artificial. Por otro lado, forma parte de la naturaleza humana el tener más preocupación por lo propio que lo ajeno, con lo cual es más normal pensar peor en lo que nos atañe.

Los robots fomentan la desigualdad y los prejuicios porque actúan según la experiencia

De lo que sí hay miedo real es de la toma de decisiones de los robots. Nos explicamos: con la automatización y la digitalización, las tecnologías como el reconocimiento facial se han convertido en una realidad.

Ahora ya es posible escanear rostros y cruzar datos, de modo que en apenas unos segundos se podría verificar tu identidad en internet y recibir toda tu información. Hablamos de datos tan variados como tu currículum de LinkedIn, tus tweets y publicaciones de Facebook, pero también tu expediente académico.

Por ello, no es de extrañar que haya ciertas reservas hacia los procesos de contratación y la toma de decisiones de forma global.

Además, la IA se entrena con casos que le ayudan a desarrollar patrones estadísticos, por ello no es de extrañar que sea machista, racista, homófobo… Si tú entrenas a una máquina haciéndole ver que por ejemplo, las mujeres pasan más tiempo en la cocina, el robot asumiría que debe contratar a una mujer como cocinera. ¿En qué se traduce todo esto? Pues en que las máquinas fomentan la desigualdad y los prejuicios, algo que cree el 75% de los encuestados.

Sin ir más lejos, recientemente se desarrolló un proyecto en base a esto capaz de deducir si una persona era gay solo por las facciones de su rostro.

¿Te imaginas competir de tú a tú con un robot por un puesto de trabajo? Mashable

¿Nos estamos volviendo demasiado paranoicos?

Este mismo año, Pew realizó otra encuesta preguntando a 1.400 expertos en la materia y para nuestra sorpresa, los resultados fueron exactamente lo contrario. El 70% de ellos creía que el mercado laboral se adaptaría a los efectos de la automatización mientras que solo el 30% era escéptico. No obstante, el crecimiento en materia de IA estos últimos años ha sido exponencial y parece no tener techo.

Pero si nos ceñimos a la opinión de los profesionales, no hay nada que temer.

¿Hacia un salario mínimo universal?

Como cuenta Mashable, una de las consecuencias más sorprendentes de este futuro distópico lleno de máquinas que realizan nuestro trabajo es el salario mínimo universal. El 60% de los encuestados cree que si tuviera que enfrentarse en el mercado laboral de igual a igual con una máquina, el gobierno debería hacer algo para cubrir los gastos mínimos de las personas. De lo contrario, muchos de nosotros podríamos morirnos de hambre.

De hecho, esta idea también ha recibido el apoyo de Silicon Valley con voces tan destacas como las de Elon Musk, Mark Zuckerberg o Bill Gates.

Desde luego, se trataría por un lado de una labor humanitaria, y por otro, quizás nos permitiría poder reconvertirnos hacia profesiones que ahora nos parecen menos interesantes lucrativamente, pero que requieren de valores típicamente humanos como la creatividad o la empatía.

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